Los años dorados de Estudiantes de La Plata

By Patricio Lestingi | Mar 3, 2009

El Estudiantes de Zubeldía y Bilardo de finales de la década del 60 fue más que un equipo, fue un ícono en la historia del futbol, una referencia. Su estilo e identidad de juego, que fue tan significativa y diferente al resto de los equipos del futbol argentino, marcó un antes y un después. Se comenzó a imponer la ideología del bilardismo –que creció en importancia y polémica al chocar con el menottismo-, y con ella el mito de los pinchazos en los corners, la jugada rápida y las avivadas que hoy en día inundan al juego en cualquier país y categoría.

En primer lugar, este equipo rompió la hegemonía de los clubes grandes en el futbol grande de nuestro país –fue el primer equipo denominado chico en lograr el título en la máxima categoría- en el año 1967, sacándole el crédito a los más poderosos que se habían quedado siempre con la gloria desde el año 31, cuando se iniciaba la etapa profesional.
Los hombres de Estudiantes 1968 sabían jugar al futbol como pocos equipos en la historia, conocían de tácticas, sabían diferenciar los momentos del partido donde es necesario el cuchillo entre los dientes y el juego hostil y la marca incansable, de aquellos donde el toque y las jugadas perfectamente hilvanadas dominan la escena.

Sin embargo, no todo fue color de rosa para la institución de La Plata en la década, ya que en el año 63, sufrió el descenso a la segunda categoría, que sin embargo es catalogado como el impulso que le permitió armar la base del equipo que llegó a la cima del mundo pocos años después -el equipo juvenil conocido como “La Tercera”-.
Se armó un cuerpo técnico con Osvaldo Zubeldía -foto- a la cabeza y Ignomiriello en las inferiores, quienes fueron los arquitectos del primer gran logro del pincharrata, al consagrarse en el Viejo Gasómetro derrotando a Racing Club por 3-0 en la final del torneo metropolitano, en el año 67.

Un año más tarde el conjunto que se caracterizaba por su coraje, su amor propio y su capacidad para levantar resultados adversos daría sus primeros pasos en los certámenes internacionales, y fue así como consiguió su primera Copa Libertadores, la que hasta el momento sólo habían conseguido dos clubes argentinos: Independiente, en dos oportunidades, y Racing Club, en la pasada edición, de la mano del Chango Cárdenas.

En la semifinal se enfrentó precisamente a la Academia, venciéndolo en un partido desempate para luego imponerse al Palmeiras de Brasil en una final que incluyó tres partidos, llevándose el triunfo por 2 a 0 en el definitivo, con tantos de la Bruja Juan Ramón Verón y Felipe Ribaudo.

Este título le daba el pasaje para enfrentarse al poderoso Manchester de George Best y Bobby Charlton. En el primer partido jugado en la Argentina, el león se impusó por 1 a 0 mediante un festejo de Marcos Conigliario. Y tres semanas después había que ir a defender el resultado al mismísimo Old Trafford.

Aquella noche mágica del 16 de Octubre de 1968, el equipo formó con el guardavalla Poletti; Oscar Malbernat, Ramón Aguirre Suárez, Raúl Madero y Hugo Medina; Carlos Bilardo, Carlos Pachame y Néstor Togneri; Felipe Ribaudo, Marcos Conigliaro y Juan Ramón “La Bruja” Verón.
Los ingleses, soberbios como pocos, estaban molestos con que venga un equipito criollo de insultante comparación con ellos, crearon un ambiente hostil al llamarlos “Animals” a cada rato, pero no llegaron a provocar incidentes… son europeos. Estas reacciones negativas frente a su visita se incrementaron aun más cuando Osvaldo Zubeldía les ordenó a sus players algo que hasta ese momento no se hacía ni se miraba con buenos ojos: salir a reconocer la cancha antes del partido.

En la previa, tenían todo en contra, el formato del estadio europeo (sin alambrados ni populares), la gente, el clima (frío y lluvia), etc., pero este equipo contaba con una virtud que contrarrestaba cualquier contra: los huevos, el coraje  y la concentración con el que enfrentaban los partidos. Dicho y hecho, ningún estadio lo intimidaba y arrancó ganando tempranito mediante un gol de la Bruja Verón en una jugada de pizarrón que fue decretada por un soberbio frentazo.
El complemento le esperaba defender el resultado, su arquero se vistió de héroe, así como todo el equipo que rechazó todo y aguantó a un equipo galáctico que llegó a la igualdad pero no a la victoria. En La Plata hubo tensión hasta el minuto 90, corazones que aguantan, que no aguantan, y finalmente, llanto, desahogo, alegría insuperable. Estudiantes era campeón del mundo. Logró lo que nadie más pudo, coronarse en el teatro de los sueños, frente a una pavada de rival como lo era el Manchester de la época.

Al año siguiente, el Pincha seguía con su predominio en América –se coronó nuevamente en la Copa al vencer en la final al Nacional de Uruguay con un contundente 3-0 en el global-, pero no en el mundo, ya que esta vez perdió la final intercontinental frente al Milan italiano, 4-2 en el global. En este mismo 1969, el conjunto de Zubeldía también conquistó la Copa Interamericana, venciendo al Toluca mexicano por 3 a 0 en el partido final.

En el inicio del año 70, la base del mítico conjunto de la capital porteña se mantuvo, como también su poderío en el continente: ganó su tercera y hasta el momento última Copa Libertadores, venciendo a Peñarol por la mínima diferencia. Este galardón lo ubicó como el primer equipo argentino en conseguir tres copas al hilo –Independiente lo superaría al conseguir cuatro de forma consecutiva entre los años 72 y 75-. Esta copa le volvía a dar la posibilidad de trepar a la cima del mundo, pero el Feyenoord de Holanda se lo impidió ganándole por 1-0 en el partido de vuelta –la ida terminó 2-2 en la Bombonera-.

Una nueva ilusión tuvo fecha el 9 de Junio de 1971, partido desempate de su cuarta final de Libertadores al hilo, frente al Nacional, pero el equipo Uruguayo se impuso por 2 tantos contra 0 en el Estadio Nacional de Lima. Y ya sin Zubeldía al mando, las alegrías del león cesaron.

Para algunos fueron los creadores del antifútbol, de quitarle la esencia al deporte de la redonda con ciertas prácticas que aplicaban. Pero la realidad es que este equipo es una leyenda viva que marcó el comienzo de una era en la que los equipos chicos empezaron a formar parte de la escena que los equipos grandes no querían dejar de protagonizar.

3 Comments so far
  1. NoTe March 3, 2009 3:13 pm

    Muy buen recuerdo. Un equipo que quedará para la historia.

    http://doble-5.blogspot.com

    Instrucciones para ser Director Técnico

  2. [...] en la final de la Libertadores ‘71, que hubiera significado la cuarta Copa al hilo para el glorioso equipo conducido por  Osvaldo [...]

  3. [...] alejado de los cánones actuales, llevando a cabo técnicas y tácticas más propias de un Estudiantes de La Plata de los 60 que de una selección con nombres como Messi, Agüero, Higuaín, Di María… Con un [...]

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