El segundo acto de esta obra de teatro titulada “Triangular del Apertura” fue presentada en la tarde del sábado. Un elenco con figuras de sobra salía al Juan Domingo Perón, entre ellas Riquelme, Bergessio, Barrientos, Battaglia, y protagonizaría una función que dará que hablar estas fiestas, o quizá incluso por años. Con la dirección de Carlos Ischia y Miguel Ángel Russo, y Héctor Baldassi como manager de escenario, salían al escenario Boca y San Lorenzo. Matadores y Xeneizes. Cuervos y Bosteros. La historia de la paternidad mas conocida del fútbol argentino tendría un nuevo capítulo en el Cilindro de Avellaneda.
Quizá haya sido el mejor marco posible para este partido. En juego se encontraba nada menos que el campeonato Apertura 2008. Los actores prometían dramatismo y vaya si lo tuvo. Con un público reducido por las nuevas normas de seguridad, el encuentro comenzó a las 18:39 con una temperatura que rondaba los 30 º C. De entrada, todos los protagonistas se mostraron nerviosos, pero de a poco empezaron a mostrar las capacidades que los llevaron a disputar esta instancia. Con una que otra jugada aislada, en particular un cabezazo de Silvera que no dio la primera emoción de la tarde de milagro, el partido se interrumpió por una terrorífica colisión de testas entre el delantero antes mencionado y el joven defensor boquense Forlín. La tensión incremento y el miedo se hizo protagonista. Pero afortunadamente ambos jugadores fueron atendidos y trasladados a sendos hospitales, y el show pudo continuar.
El fútbol tardó en regresar a Avellaneda. Se comenzaron a prever destellos de lo que será el desenlace de la historia. Baldassi comenzaba a repartir amarillas, una constante del encuentro que mas adelante se especificará, y las situaciones seguían siendo aisladas. El árbitro ordenó siete minutos de adición, adecuados debido a la interrupción por el incidente ya explicado. Y quién diría que la primera emoción llegaría justo en este periodo. Un preciso corner de Riquelme sobrellevo a un cabezazo de Lucas Viatri, el cabeceador del torneo debido a la ausencia de Martín Palermo, quien al escapar a la marca de Bianchi Arce, venció a Orión e hizo estallar a la mitad del público. Gol de Boca. Preocupación para Russo y compañía. Fin del primer tiempo y las realidades mas opuestas se fueron al vestuario.
Luego del intervalo, el partido continuó con dramatismo, pero más a causa de las faltas y las imprecisiones que de la belleza futbolística. A los 14 llegó la segunda emoción. Un gentil intento al arco de Santiago Solari se coló entre las piernas del joven García y San Lorenzo lograba el empate, aunque ya era sabido que este resultado tampoco le era muy favorable. El arquero de Boca se moría de la angustia y sentía quizá que había cometido un error fatal digno del mayor héroe trágico. Y ahora San Lorenzo soplaba como el mejor Ciclón. Se hacía dueño del partido y ponía contra las cuerdas a un Xeneize con graves carencias defensivas.
ero el fútbol demostró una vez más su similitud con el teatro. Cuando rueda la número cinco puede pasar de todo y en el momento menos esperado. De las manos de Javier Garcia (vaya paradoja), se llegaría al clímax de esta apasionante historia. El arquero contuvo un cabezazo de Aguirre y sacó rápido la contra para Jesús Dátolo. Cambio de frente a la derecha para la ubicación de otro héroe de odiseas, Juan Román Riquelme. Toque sutil al corazón del área y Rodrigo Palacio, que había remplazado a Figueroa y que había tenido un semestre trágico entro embaladísimo y de zurda ante la salida de Orión logró el gol más importante en lo que va del torneo.
Parecía que ya no había lugar para más sobresaltos, pero la tensión incrementó y los actores comenzaron a pelear. Surgió entonces la figura de Héctor Baldassi. No pudo ser más diferente a lo visto de Laverni el pasado miércoles. Repartió tarjetas para todos lados, y el alcance llego incluso a Juan Román Riquelme y Fabián Vargas, que por quinta amarilla se perderán el capítulo final de la obra. Además, la impotencia se hizo ama y señora de la mente cuerva y Bergessio y Aguirre vieron la roja. En total el partido tuvo quince amonestaciones y dos expulsiones.
Finalmente, la frutilla del postre llegaría. Viatri le bajo una pelota al recién ingresado Pochi Chávez y esta joven figura decretó la victoria xeneize, el delirio de La Boca y el fin de las aspiraciones para el título de San Lorenzo. Boca demostró que de finales sabe, que la mística adquirida en las noches de copas está intacta y que se puede utilizar incluso en el plano local.
Esta historia todavía no termina. El martes se conocerá el final aunque habrá ausencias que podrán resultar fundamentales. El Tigre de Victoria y el Xeneize de la Boca darán por terminado el final de torneo más vibrante de las últimas décadas. Continuara…
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Patricio, como va? Mira, te hablo desde http://fyam.com.ar un blog de actualidad deportiva (mas que nada futbolistica). Andaba visitando el blog y la verdad que me sorprendio gratamente, y te propongo (si tenes ganas y tiempo) colaborar con el blog “Futbol y algo mas” que hacemos con varios chicos mas, y que ya tiene varios años. Si estas interesado, mandame un mail a “nicolaspanigutti@hotmail.com” o “centrofutbolyalgomas@gmail.com”.
Un gran abrazo
Nico
Uy le erre de nombre, jaja, igual la propuesta va para ambos, si tienen ganas (Patricio o Facundo) avisen.
Gran abrazo
La verdad, creo que lo pierde San Lorenzo… ya que el físico le pasó factura y Boca que venía descansado (con varios dias mas de descanso) le ganó. Eso si, gano con justicia, a pesar del error del arquero, que se le coló una pelota facil.
saludos desde: http://d-coleccion.blogspot.com/